Primero la televisión convirtió películas y series en franquicias. Después, convirtió esas franquicias en parques temáticos y experiencias inmersivas. Ahora ha llegado el siguiente paso, transformar los universos de ficción en formatos de entretenimiento.
James Bond ya tiene su propio concurso de aventuras, 007: Road to a Million. Los seguidores de Friends han competido dentro de recreaciones de los decorados de la serie en Fast Friends. Y el universo de Harry Potter se ha pasado incluso a la repostería con Harry Potter: Wizards of Baking.
¿Qué significa esto? En primer lugar, que este artículo no lo escribe una IA y en segundo lugar, que una serie puede producir un concurso. Una comedia puede ser quizshow y un archivo musical de una autonómica puede convertirse en un talent. Spoiler: lo hice en 2022 y el resultado de sorprenderá 😂
Entrar en la fábrica de Willy Wonka
Wonka’s The Golden Ticket, es el concurso que Netflix estrenará el 23 de septiembre de 2026. Tendrá la friolera de nueve episodios, con una final dividida en dos partes que concluirá el 30 de septiembre. La historia parte del imaginario de Charlie y la fábrica de chocolate. Doce ganadores de un billete dorado entrarán acompañados por una persona elegida por ellos y deberán enfrentarse en juegos, tentaciones, pruebas físicas y dilemas psicológicos dentro de una gran recreación de la fábrica. Tiene elementos de Traitors, del Grand Prix y el plató, es simplemente una barbaridad. La graciosidad mía: Netflix lo describe como un “experimento social de alto riesgo”. expresión que puedes leer sobre cualquier programa en el que dos desconocidos pasan más de diez minutos juntos.
En mi humildísima opinión, está por ver si la mecánica aporta algo realmente nuevo o si toda la innovación reside en la decoración, porque ese es uno de los riesgos de estos formatos: que el universo sea tan poderoso que oculte un concurso bastante convencional. Espero que no seas vaga/o y veas el teaser.
La polémica: resucitan a Gene Wilder con IA
Aquí viene lo gordo: la voz de Willy Wonka será la de Gene Wilder, fallecido en 2016 e intérprete del mítico personaje de la peli del 71.

Ya sabes como la harán: será una recreación con inteligencia artificial realizada con ElevenLabs y autorizada por los herederos del actor. Algo es algo. La viuda de Wilder ha apoyado la iniciativa como una manera de trasladar su interpretación a una nueva generación. Y aquí la fábrica de chocolate se convierte, a mi juicio, en una fábrica de preguntas incómodas.
La era del “dead fake”: a partir de ahora ninguna figura muere
Es una vieja aspiración, no sé si del cine o de los productores, pero esto no es un fenómeno completamente nuevo. La industria lleva años rejuveneciendo actores, reconstruyendo rostros y recuperando fallecidos digitalmente. La diferencia es que la IA lo hace bien y el «artista» puede pronunciar frases que nunca pronunció o realizar interpretaciones que nunca hizo, no como pasaba antes. Atención a este teaser del difunto Val Kilmer
Es el teaser de As Deep as the Grave, una película en la que Kilmer había aceptado participar antes de que su salud se lo impidiera. Su familia autorizó el uso y recibirá una compensación. Detalle importante: no todos los casos son iguales. Si nos ponemos estupendos, no es lo mismo completar una actuación que el artista había aprobado que utilizar su imagen veinte años después para anunciar yogures con bífidus o presentar Saber y Ganar (desde el cariño, hay quien dice que Jordi Hurtado ya es una IA). La frontera no la marca únicamente la tecnología. La marcan el consentimiento, la transparencia, la compensación, el contexto y 80 mil variables que no manejo, pero me imagino.
Del contenido al universo: a hacer formatos de cosas conocidas
Más allá de la polémica, Wonka’s The Golden Ticket confirma una de las grandes tendencias actuales del entretenimiento: las plataformas quieren universos reconocibles que puedan desplazarse de la ficción al unscripted. A ver, la ventaja es evidente: El formato llega con narración incorporada.
Para las televisiones y productoras, internacionales o locales, la lección no consiste únicamente en buscar películas famosas que puedan transformarse en concursos. Consiste en pensar qué universos propios han construido y cuáles podrían tener una segunda vida en Madrid, Pekín o Santiago de Compostela.
Una serie puede producir un concurso. Una comedia puede generar un programa de juegos. Una ficción histórica puede transformarse en una aventura familiar y un archivo musical puede convertirse en talent. Permíteme dos líneas de autobombo: hace 4 años en TVG produjimos el talent «O Sucesor de Juan Pardo», en Galicia uno de los artistas más queridos. Con consentimiento de la familia (su propia hija fue jurado), fue el programa más visto de 2022 en TVG. El formato combinaba archivo de Juan Pardo con actuaciones en vivo de los aspirantes. Con IA se generaron dúos de los aspirantes con el propio Juan Pardo en actuaciones míticas de archivo en TVG.
Quizá el verdadero patrimonio audiovisual no sea únicamente algo que conservar. También puede ser algo con lo que jugar. Eso sí: mejor empezar por los vivos.