Descubre cómo los concursos «massive» (Los 200: Uno contra la masa) y apuestas como Race to Space Thailand están redefiniendo los límites del entretenimiento unscripted en España y el mundo. Y Tú ahí tan tranquilamente como si nada…
concursos donde manda el «caballo grande, ande o no ande»
En televisión los números importan. Y no hablamos de audiencia, sino de concursantes. La nueva moda de los massive game shows multiplica la cifra de participantes hasta convertir el plató en un pequeño estadio. Ya no vale con diez jugadores en un atril: ahora son cien, ciento cincuenta… o incluso doscientos.
Todo empezó con The 1% Club en Reino Unido y The Floor en Países Bajos, ambos con cien concursantes. Los dos han tenido éxito y en España, por ejemplo hemos podido ver The Floor en Antena 3 y Televisión Española. Francia siguió la estela con Qui Restera Dans la Lumière? y Intuition —este último con 150 participantes—. El efecto visual es potente: una masa entera pendiente de cada respuesta, un muro humano que se convierte en rival colectivo.


España entra en la liga de los «massive»: Los 200
Telecinco ya tiene listo su salto a esta tendencia con Los 200: Uno contra la masa, producido por Brutal Media y presentado por Carlos Sobera. El programa —adaptación española del formato británico Wisdom of the Crowd (BBC One)— está en grabación y promete récord: cuatro concursantes por noche se enfrentarán a una multitud de 200 personas.

La mecánica: preguntas numéricas curiosas y aparentemente imposibles. Si el concursante individual gana, se lleva un premio de hasta 10.000 euros y puede aspirar al lingote de oro de 100.000 euros. Si falla, el dinero engorda un bote común que se repartirá entre los 200 al final de temporada (lo de repartise el bote entre 200 personas me encanta, ahí podría haber otro formato 🤣)
Ojo: la inspiración de estos concursos es científica: la teoría de Francis Galton sobre la “sabiduría de las multitudes”, que decía que la media de las respuestas colectivas suele ser más exacta que la individual. ¿Será así también en prime time? Telecinco busca la respuesta… pero sobretodo la audiencia.
La tierra se nos ha quedado pequeña
En España hemos sido unos avanzados con Calleja y su carrera espacial y parece que los formatos de astronautas empiezan a brotar por el mundo, ¿por qué?

En Tailandia, Banijay Asia ha lanzado Race to Space Thailand junto a SERA (Space Exploration & Research Agency) y CreAsia Studio. El objetivo: elegir al primer ciudadano tailandés que viajará realmente al espacio a bordo del cohete suborbital New Shepard, de Blue Origin.

El programa se emite en TrueVisions NOW y ya se habla de réplica en India. No es la primera vez que un formato juega con la idea de astronautas de reality (Fox probó con Stars on Mars, aunque era solo un simulacro en Australia). La diferencia: aquí el premio es real, un billete más allá de la atmósfera.
cosas que leo por ahí
- El efecto nostalgia: Play That Song Again (RTL4, Países Bajos) recupera videoclips ochenteros con artistas actuales recreando a Madonna, Michael Jackson o Cyndi Lauper. Pura máquina del tiempo televisiva.
- El reality relacional con twist: Match My Ex (Joyn, Alemania) convierte a exparejas en celestinos de nuevas citas. Entre sabotajes, celos y reconciliaciones, la fórmula ha funcionado tanto que ya tiene segunda temporada.
- La competición viajera: The Race (Joyn, Alemania) reta a creadores de contenido a llegar a un destino secreto con mapa físico y móvil de emergencia. En plena era GPS, volver al papel suena casi retro.
¿Está la televisión yendo a «lo grande»?
Los Massive Game Shows (también llamados con muchos concursantes, si eres una persona normal, como yo) son la nueva arma de las cadenas generalistas para recuperar el espectáculo perdido frente al streaming: eventos televisivos que parecen imposibles de replicar en TikTok o YouTube. Al mismo tiempo, las productoras buscan diferenciarse con formatos que cruzan límites: de la nostalgia musical al billete espacial.
La televisión está volviendo a apostar por lo grande —ya sea una multitud en plató o una órbita alrededor de la Tierra. Y la pregunta que queda para el espectador es sencilla: ¿te emociona más vencer a 200 personas en un concurso o ver despegar a alguien rumbo al espacio?
